Por qué escribimos cada decisión

Qué es una decisión por escrito, qué te ahorra cuando el proyecto crece o cambia de manos y por qué es tuya, igual que el código.

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En cualquier proyecto de software se toman cientos de decisiones. Casi todas son pequeñas, pero unas cuantas marcan todo lo demás: con qué se construye, dónde se guardan los datos, cómo se conecta con tus otros sistemas, qué se deja para más adelante. En muchos proyectos esas decisiones viven solo en la cabeza de quien las tomó. Nosotros las escribimos.

Qué es una decisión por escrito

Es un documento corto, de una página o menos, que responde a tres preguntas:

  • Qué elegimos. Por ejemplo: «La web tendrá un gestor de contenidos para que tu equipo cambie los textos».
  • Por qué. «Marketing cambia los textos cada semana, y no queremos que para eso dependa de nosotros».
  • Qué descartamos, y por qué. «Editar los textos en el propio código: más barato al principio, pero cada cambio pasaría por nosotros».

Va en tu idioma y en lenguaje llano, porque está pensado para que lo leas tú, no solo otro programador.

Lo que te ahorra

Discusiones repetidas. Seis meses después, alguien pregunta por qué no se hizo de otra forma. La respuesta ya está escrita, con lo que se sabía en ese momento. Si las circunstancias han cambiado, se ve enseguida, y se decide de nuevo con criterio y no por intuición.

Depender de una persona. Si el proyecto cambia de manos, porque crece tu equipo o porque decides trabajar con otro proveedor, quien llegue entiende en una tarde lo que costó meses decidir. Sin esos documentos, lo habitual es que el equipo nuevo proponga rehacerlo todo, porque no entiende por qué está como está.

Sorpresas en el coste. Cuando una decisión tiene alternativas, las escribimos con lo que cuesta cada una. Decides tú, sabiendo lo que ganas y lo que dejas.

Por qué es tuya

Al pagar, el código pasa a ser tuyo, y la documentación y estas decisiones también. Es lo que te permite seguir con nosotros porque quieres, y no porque nadie más entienda tu sistema.

Cómo se ve en la práctica

Antes de construir algo importante, te contamos las opciones con su coste y decidimos juntos. Esa conversación acaba en una decisión por escrito, que puedes leer cuando quieras en el espacio de seguimiento de tu proyecto. Si más adelante algo cambia, no se borra: se escribe otra que explica qué cambió y por qué, y la anterior queda como historia.

Es un hábito pequeño que no se ve desde fuera, como las raíces de la retama, que aguanta en suelo pobre gracias a una raíz mucho más honda que la planta.